Por: Claudia Herrera Luna – Life Coach y fundadora de Alma migrante.
Basta con preguntarse: ¿Quién nos dice lo que realmente significa migrar? ¿Quién nos prepara para todos los cambios que conlleva tomar la decisión de vivir en otro país?

Al principio, estaba llena de ilusión con la idea de conocer otro lugar: Alemania.
Me emocionaba descubrir otra cultura, otra forma de vivir. Tenía 19 años, muchas ganas de explorar el mundo, de llenarme de experiencias y aventuras.
No me dio miedo tomar la decisión. Pensaba:
«Si no me gusta, me regreso. No tengo nada que perder, solo una experiencia que ganar.»
Y aquí sigo, 13 años después. En este tiempo construí mi tribu, hice amistades que valoro profundamente y que me han acompañado en este torbellino que es la migración. Formé una familia hermosa: un esposo y una hija a quienes amo con todo mi corazón.
Puede sonar muy bonito —y lo es—, pero no ha sido un camino de rosas. Durante estos años me enfrenté a mis propias sombras. Pasé por momentos de soledad, incertidumbre y confusión.
Tuve que aprender muchas cosas nuevas, adaptarme a un país muy distinto, con otra manera de relacionarme, de vivir. Algo que me caracterizaba en mi país —mi humor, mi alegría— se fue apagando. Poco a poco, la sonrisa se desdibujó de mi rostro. Me perdí. Sentí que había perdido mi esencia: ¿Quién soy? ¿Qué me gusta?
No entendía por qué me sentía tan triste durante tanto tiempo si, en apariencia, lo tenía todo; vivía en un lugar bonito, tenía una familia feliz, amistades. Aun así, había un vacío en mí que no sabía cómo llenar.
Hasta que un día decidí pedir ayuda. Ya no quería seguir sintiéndome así. Necesitaba entender qué me estaba pasando. Empecé terapia, devoré libros de desarrollo personal, y me informé a fondo sobre los efectos emocionales de la migración. Ahí encontré muchas respuestas para poder transitar este proceso de forma más consciente y amorosa. Aunque migrar no sea fácil, es necesario saber que existen recursos y herramientas que pueden hacer que el proceso sea más llevadero.
Si te sientes identificado, pide ayuda. Si llegaste hasta aquí, es porque querías una vida mejor. Y eso es posible.
Estos sentimientos pasarán. Y llegará un momento en el que podrás disfrutar de tu vida, de tu presente, y de quienes te rodean. Ánimo. No estás sol@.
