Carruajes, trineos y elegancia cortesana en el Palacio de Nymphenburg.

En el Palacio de Nymphenburg, en Múnich, se encuentra uno de los tesoros más fascinantes de la historia bávara: el Museo Marstall, también conocido como el Museo de Carruajes y Trineos.
Este espacio, ubicado en las antiguas caballerizas del ala sur del palacio, alberga una de las colecciones de carruajes cortesanos más importantes del mundo. Su historia se remonta al siglo XVIII, cuando el edificio —terminado en 1740 bajo el mandato del elector Carlos Alberto— servía para alojar a los caballos más valiosos de la corte durante el verano. En invierno, los animales y los carruajes del príncipe se trasladaban a las caballerizas principales de Marstallplatz, en el centro de Múnich.
El primer museo se inauguró en 1923, y tras los daños sufridos durante la Segunda Guerra Mundial, la colección fue trasladada definitivamente al Palacio de Nymphenburg, donde el Museo Marstall reabrió sus puertas en 1950.
Un desfile de historia sobre ruedas

Hoy, los visitantes pueden admirar más de cuarenta carruajes, trineos y arreos de equitación que pertenecieron a la familia Wittelsbach, dinastía que gobernó Baviera durante más de 700 años.
Cada pieza refleja el esplendor, el poder y el gusto artístico de la corte bávara.
La joya indiscutible de la colección es el Carruaje de Coronación del Emperador Carlos VII, considerado uno de los carruajes rococó más bellos del mundo. Junto a él, destacan los fastuosos vehículos del Rey Luis II, famoso por su amor por la estética, el lujo y la fantasía.
Además de los carruajes, el museo exhibe arneses decorados, arreos finamente trabajados e imágenes históricas que permiten comprender cómo era la vida en los viajes y ceremonias cortesanas.
Un museo que revive la historia de la corte bávara
Una sala recientemente rediseñada ofrece una mirada íntima a la evolución de las caballerizas de la corte desde el siglo XVI hasta comienzos del XX. A través de documentos, retratos y objetos originales, se rinde homenaje también a las personas que trabajaron entre bastidores: cocheros, mozos de cuadra, guarnicioneros y palafreneros, esenciales para mantener en marcha el esplendor de la corte.
El Museo Marstall invita a recorrer la historia de Baviera a través del arte, la ingeniería y la elegancia. Una parada imprescindible para quienes visitan Múnich y desean descubrir cómo se movía la nobleza entre el lujo y la tradición.